El flujo de remesas hacia México continúa perdiendo fuerza ante el endurecimiento de las políticas migratorias en Estados Unidos. Según el reporte más reciente del Banco de México (Banxico), en enero de 2026 los ingresos por este concepto sumaron 4 mil 594 millones de dólares, lo que representa una caída anual del 1.4% frente al mismo mes del año anterior.

Este retroceso no es un hecho aislado, sino la extensión de la debilidad mostrada durante 2025, año en que las remesas sufrieron su primer revés en más de una década debido a la persecución racial y las nuevas cargas fiscales impuestas por la administración de Donald Trump.

El costo de las políticas antimigrantes

El flujo de divisas ha resentido principalmente dos factores clave implementados desde el regreso de Trump a la Casa Blanca:

  • Impuesto a las transferencias: El gravamen del 1% a los envíos realizados por no ciudadanos ha desincentivado el volumen de las operaciones.
  • Menos transacciones: Banxico reportó una caída del 5.2% en el número de operaciones, pasando de 12 millones en enero de 2025 a solo 11.4 millones en el primer mes de este año.

En el acumulado de los últimos 12 meses (febrero 2025 a enero 2026), el monto total de remesas descendió a 61 mil 709 millones de dólares, una contracción del 4.8% si se compara con el ciclo previo, donde se alcanzaron casi 65 mil millones de dólares.

Transferencias electrónicas: El canal dominante

A pesar del impuesto y la vigilancia fronteriza, las transferencias electrónicas siguen siendo la vía principal para el envío de dinero. En enero, el 98.6% de las remesas se realizaron por este medio.

  • Transferencias electrónicas: 4 mil 529 millones de dólares.
  • Efectivo y especie: 54 millones de dólares (1.2% del total).
  • Money orders: 11 millones de dólares (0.2% del total).

Panorama económico para las familias

La caída en las remesas representa un desafío directo para el consumo interno en México, especialmente en comunidades rurales donde estos recursos son el principal sustento. La combinación de una menor frecuencia en los envíos y el costo adicional del impuesto federal estadounidense plantea un escenario de incertidumbre para el resto del 2026, mientras la administración Trump mantiene su postura de presión económica sobre la población migrante.