La ambiciosa Reforma Electoral impulsada por Morena ha chocado con un muro de realidad política en el Congreso de la Unión. A pesar de contar con la mayoría simple, la iniciativa de la presidenta Claudia Sheinbaum no tiene, por ahora, el respaldo necesario para alcanzar la mayoría calificada requerida para una modificación constitucional, debido a las severas reservas expresadas no solo por la oposición, sino por sus propios aliados estratégicos.

Tanto el Partido Verde Ecologista de México (PVEM) como el Partido del Trabajo (PT) se han sumado a las voces críticas del PAN, PRI y Movimiento Ciudadano, poniendo en duda la viabilidad del proyecto en sus términos actuales.

El “Fuego Amigo”: El Verde exige ajustes de fondo

La sorpresa de la jornada legislativa fue la postura de Arturo Escobar, coordinador Nacional Electoral del PVEM, quien advirtió en entrevista con Gómez Leyva que será “difícil” aprobar la reforma sin cambios sustanciales. El aliado histórico de Morena señaló dos puntos críticos:

  • Desigualdad Presupuestal: Escobar denunció que la propuesta mantiene ventajas financieras desproporcionadas para Morena, perpetuando una falta de equidad en la contienda.
  • Eliminación del PREP: El líder del Verde calificó como una “ocurrencia” la intención de desaparecer el Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP), herramienta clave para la certidumbre la noche de la elección.

“Se requiere un blindaje financiero real, pero la reforma genera desigualdad. Sin ajustes de fondo, no hay condiciones para avanzar”, señalaron fuentes del partido.

La Oposición endurece el discurso: “La Ley Maduro”

Desde la trinchera opositora, el PRI ha lanzado la crítica más feroz, etiquetando la iniciativa como la “Ley Maduro”, argumentando que busca centralizar el poder electoral y debilitar la representación de las minorías. Por su parte, el PAN y Movimiento Ciudadano han coincidido en que la eliminación de los legisladores de representación proporcional (plurinominales) es un golpe directo al pluralismo democrático.