En una operación de alcance global que subraya la determinación de la Casa Blanca por asfixiar las rutas energéticas de sus adversarios, el Departamento de Guerra de Estados Unidos anunció este martes la intercepción y abordaje del petrolero Bertha. El buque fue capturado en aguas del Océano Índico tras una persecución internacional iniciada por violar el bloqueo de crudo impuesto en el Caribe.

Con esta acción, el Pentágono confirma que las tres embarcaciones que intentaron romper el cerco estadounidense y darse a la fuga han sido finalmente neutralizadas.

Operación en el Indopacom: Sin incidentes

A través de un mensaje en la red social X, acompañado de material visual que muestra el despliegue de fuerzas especiales, el Pentágono detalló que el abordaje se realizó bajo el amparo de los protocolos de interdicción marítima.

“Fuerzas estadounidenses llevaron a cabo un derecho de visita de inspección y abordaje del Bertha sin incidentes en el área de responsabilidad del Comando Indo-Pacífico (Indopacom)”, reveló el comunicado oficial.

Según el informe, el Bertha operaba desafiando la “cuarentena” establecida por el presidente Donald Trump sobre buques vinculados a operaciones de crudo con Venezuela y Cuba.

Tácticas de evasión: Identidades falsas y señales GPS

El Bertha, que navega bajo la bandera de las Islas Cook, utilizó sofisticadas tácticas de “buque fantasma” para intentar burlar a la inteligencia estadounidense. Siguiendo el mismo modus operandi que el Aquila II y el Veronica III (también capturados recientemente), la embarcación recurrió a:

  • Cambio de Alias: Asumió el nombre de ‘Ekta’ para confundir a los radares internacionales.
  • Falseo de Coordenadas: Manipuló su sistema de identificación para fingir que se encontraba en las costas de Nigeria, cuando en realidad cruzaba el Océano Índico.
  • Evasión de cerco: Es uno de los 16 tanqueros identificados por The New York Times que han intentado eludir la vigilancia en aguas caribeñas.

Contexto: El fin de la “Triple Fuga”

La captura del Bertha representa un cierre estratégico para el Departamento de Guerra. “Tres embarcaciones se pusieron a la fuga y ahora las tres han sido capturadas”, insistió la autoridad militar. Esta serie de detenciones envía un mensaje de advertencia a la flota de tanqueros sancionados que aún operan en la clandestinidad.

La administración Trump mantiene una vigilancia férrea sobre el comercio de petróleo hacia el Caribe, utilizando el poderío naval para interceptar activos incluso a miles de kilómetros de distancia de sus costas, en lo que expertos consideran una aplicación sin precedentes de la jurisdicción marítima estadounidense por motivos de seguridad nacional.