El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, evalúa reducir algunos aranceles aplicados a productos de acero y aluminio, en un movimiento que podría aliviar la presión sobre los precios al consumidor y el costo de vida en plena antesala de las elecciones de mitad de mandato.

De acuerdo con el diario británico Financial Times, que citó fuentes cercanas a las discusiones internas, altos funcionarios del Departamento de Comercio y de la oficina del Representante Comercial de Estados Unidos consideran que los gravámenes están impactando directamente a los consumidores estadounidenses al encarecer artículos de uso cotidiano, como moldes para repostería y latas de alimentos y bebidas.

Aranceles al acero y aluminio: impacto en precios y elecciones

El año pasado, Trump impuso aranceles de hasta 50% a las importaciones de acero y aluminio, utilizando esta herramienta como parte de su estrategia de negociación comercial con distintos socios internacionales. Sin embargo, el aumento de precios derivado de estas medidas ha generado preocupación en amplios sectores del electorado.

Una encuesta reciente elaborada por Reuters y la firma Ipsos reveló que solo el 30% de los estadounidenses aprueba la gestión del presidente respecto al aumento del costo de vida, mientras que el 59% la desaprueba. El rechazo es particularmente alto entre demócratas, aunque también uno de cada cinco republicanos manifestó inconformidad.

El costo de la vida se perfila como uno de los factores determinantes en las elecciones legislativas de noviembre, lo que ha intensificado el debate dentro del Gobierno sobre la pertinencia de mantener los aranceles sin ajustes.

Posibles exenciones y revisión de listas

Según el reporte, la administración Trump revisa actualmente la lista de productos afectados por los gravámenes. Entre las opciones en análisis se encuentran la exención de ciertos artículos, la suspensión de la ampliación de listas y la implementación de investigaciones de seguridad nacional más específicas en lugar de aplicar medidas generales.

De concretarse, la reducción de aranceles al acero y aluminio marcaría un giro táctico en la política comercial del presidente, quien ha defendido históricamente estas medidas como una vía para proteger la industria nacional, pero ahora enfrenta el desafío político del encarecimiento del consumo interno.