El estancamiento de México en los niveles más bajos del Índice de Percepción de la Corrupción no solo refleja fallas institucionales persistentes, sino también una incapacidad para actualizar la conversación pública y las estrategias frente a un fenómeno que ha evolucionado de forma radical en los últimos 15 años, advirtieron especialistas.

En entrevista con El Economista, Eduardo Bohórquez, director ejecutivo de Transparencia Mexicana, señaló que el país enfrenta una transformación profunda del problema, pero continúa discutiendo soluciones diseñadas para una realidad distinta.

“El problema ya no es sólo el funcionario que roba dinero del cajón”, afirmó el especialista, al subrayar que hoy la corrupción está vinculada con macrocriminalidad, penetración del crimen organizado en gobiernos locales y redes transnacionales.

Huachicol fiscal: pérdidas millonarias

Como ejemplo del nuevo rostro de la corrupción en México, Bohórquez mencionó el fenómeno del huachicol fiscal, que en 2025 habría generado pérdidas estimadas en 610 mil millones de pesos, una cifra que supera en 40 veces escándalos como Odebrecht o Segalmex.

De acuerdo con el análisis, este esquema no se limita a actos individuales de servidores públicos, sino que involucra redes criminales estructuradas y empresas transnacionales, algunas con operaciones fuera del país, lo que complejiza la persecución y sanción de los responsables.

Denunciar no es suficiente

El director de Transparencia Mexicana también cuestionó la narrativa que coloca la denuncia ciudadana como solución central al problema.

Si bien reconoció su importancia, advirtió que cuando quienes denuncian enfrentan represalias, amenazas u omisiones institucionales, el mecanismo resulta insuficiente frente a organizaciones criminales consolidadas.

“El enfoque debe evolucionar al tamaño del problema”, sostuvo, al enfatizar que combatir redes de macrocriminalidad requiere coordinación internacional, inteligencia financiera y fortalecimiento institucional.

Riesgo por debilitamiento de organismos de control

Otro punto de preocupación es el debilitamiento o desaparición de organismos autónomos encargados de la transparencia y la rendición de cuentas.

“Los vacíos se llenan: o los llena el Estado a través de otras dependencias, o los llena el crimen organizado”, alertó Bohórquez.

Especialistas coinciden en que el estancamiento de México en el Índice de Percepción de la Corrupción es una señal de alarma sobre la necesidad de modernizar el marco institucional y replantear las estrategias frente a una corrupción cada vez más sofisticada y transnacional.