El costo de la canasta alimentaria en el ámbito urbano inició el año con un aumento mayor al de la inflación general, de acuerdo con datos publicados por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), lo que presiona el poder adquisitivo de millones de hogares en México.
En enero de 2026, una persona necesitó 2,486.40 pesos para acceder a la canasta alimentaria en zonas urbanas, lo que representó un incremento anual de 5.1% respecto al mismo mes del año pasado. Esta variación superó la inflación general, que se ubicó en 3.79% anual en el mismo periodo.
Canasta alimentaria en zonas rurales
En el ámbito rural, el costo fue de 1,863.17 pesos por persona, con un crecimiento anual ligeramente superior a la inflación general. Aunque el aumento fue menor al registrado en zonas urbanas, también refleja presiones en los precios de alimentos básicos.
El Inegi detalló que los cambios mensuales en las Líneas de Pobreza Extrema por Ingresos (LPEI) —referentes a la canasta alimentaria— fueron de 0.5% en el ámbito rural y 0.8% en el urbano durante enero.
Productos que más impactaron el alza
El instituto explicó que, en el ámbito rural, el producto con mayor incidencia en la variación fue el de refrescos de cola y de sabores, seguido por el limón y los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar.
En zonas urbanas, el principal impacto provino de los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar, seguido por los refrescos de cola y de sabores y, en tercer lugar, el limón.
IEPS y presión en precios
El aumento en algunos productos coincide con la entrada en vigor, a partir de enero, de los nuevos ajustes fiscales relacionados con el Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS). Las nuevas tasas aplican a bebidas saborizadas —como refrescos, jugos y sueros— así como a productos de tabaco.
Especialistas señalan que estos ajustes pueden influir en el comportamiento de los precios al consumidor, particularmente en artículos de alto consumo dentro de la canasta básica ampliada.
Impacto en la pobreza y el poder adquisitivo
El encarecimiento de la canasta alimentaria, especialmente por encima de la inflación general, representa un reto para los hogares con menores ingresos, ya que incrementa el umbral necesario para no caer en pobreza extrema por ingresos.
Con este comportamiento, el arranque de 2026 muestra señales de presión en el costo de los alimentos, un componente clave en el gasto familiar, en un contexto donde la estabilidad de precios continúa siendo uno de los principales indicadores económicos a seguir.


















