• Más de 46 millones de aficionados consolidan a México como el mayor mercado internacional de la NFL, con un gasto estimado de hasta mil pesos por persona en comida y bebidas.

Antes del kickoff y del espectáculo de medio tiempo, el verdadero arranque del Super Bowl LX en México ocurrió en los supermercados. Millones de hogares planearon con anticipación la comida para disfrutar el partido, confirmando que el evento deportivo más importante de la NFL se ha convertido también en una fecha clave para el consumo.

De acuerdo con un estudio de Kantar México, 7 de cada 10 mexicanos tenían previsto ver el Super Bowl en casa, mientras que apenas el 7% optó por acudir a bares o restaurantes. Esta preferencia explica por qué la experiencia comenzó desde días antes, con decisiones claras sobre botanas, bebidas y alimentos para acompañar la tarde.

México, el mayor mercado internacional de la NFL

Con más de 46 millones de aficionados, México se consolidó como el principal mercado internacional de la NFL. El impacto económico del Super Bowl también fue significativo: según Kantar, en 2026 el 83% de los mexicanos planeó ver el partido, con un gasto estimado por persona de entre 500 y 1,000 pesos en comida y bebidas relacionadas con el evento.

Estas cifras confirman que el Super Bowl ya no es solo un espectáculo deportivo, sino una fecha con peso en el consumo nacional.

Botanas y bebidas, protagonistas del Super Bowl

Las compras comenzaron desde el viernes previo al partido. Familias y grupos de amigos acudieron a supermercados para abastecerse con productos pensados para reuniones largas frente al televisor: porciones grandes, alimentos fáciles de servir y opciones que evitaran pasar demasiado tiempo en la cocina.

Las papas fritas encabezaron la lista de productos más comprados, seguidas por refrescos y bebidas alcohólicas, especialmente cerveza y tequila. La preferencia por presentaciones familiares evidenció que el Super Bowl se vivió como una experiencia colectiva, más cercana a una tarde extendida de convivencia que a un simple evento deportivo.

Aunque el domingo aún hubo compras de última hora entre las 2 y 4 de la tarde, la mayor parte de la mesa ya estaba definida desde días antes.

Tradición regional y crecimiento del gasto

El consumo relacionado con el Super Bowl mostró variaciones regionales. Nuevo León, Ciudad de México y Baja California concentraron el mayor volumen de compras, estados donde el futbol americano cuenta con una base sólida de aficionados y donde el evento se repite año con año como tradición doméstica.

En estas entidades, la planeación fue más anticipada y el gasto aumentó conforme se acercó el fin de semana.

El Super Bowl, más que un partido

Los datos revelan que el Super Bowl en México no solo se ve: se organiza, se compra y se planea. La preparación desde la despensa confirma que el evento se ha integrado a la cultura de consumo del país, con una lógica clara: tener todo listo para no levantarse del sillón.

Así, antes de cada pase largo o jugada decisiva, el verdadero kickoff ya había ocurrido en los carritos del supermercado.