México y Estados Unidos acordaron iniciar conversaciones formales para introducir posibles cambios estructurales y estratégicos al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), en el marco de la primera Revisión Conjunta del acuerdo, un proceso que podría derivar en ajustes de fondo a su arquitectura actual.

El gobierno estadounidense confirmó el acuerdo tras la reunión sostenida este miércoles en Washington entre Jamieson Greer, representante comercial de Estados Unidos (USTR), y el secretario de Economía de México, Marcelo Ebrard, en la que se reconoció que el tratado enfrenta presiones crecientes en áreas sensibles del comercio regional.

De acuerdo con un comunicado oficial, ambas partes coincidieron en la necesidad de analizar reglas de origen más estrictas para bienes industriales clave, una mayor colaboración en minerales críticos y una alineación más estrecha de las políticas comerciales externas, particularmente frente a terceros países.

“Ambas partes acordaron iniciar conversaciones formales sobre posibles reformas estructurales y estratégicas en el contexto de la primera Revisión Conjunta del T-MEC”, señala el documento difundido por el gobierno estadounidense.

Uno de los ejes centrales del diálogo fue la preocupación compartida por el impacto de terceros países en las cadenas regionales de suministro, especialmente por el ingreso de bienes manufacturados a bajo costo. Según el texto, los posibles ajustes al acuerdo buscarían combatir el dumping de productos en la región, una referencia directa a la presión que enfrentan los mercados de México y Estados Unidos por importaciones, principalmente de origen asiático.

Washington subrayó que cualquier modificación tendría como objetivo defender a los trabajadores y productores de ambos países, fortaleciendo la competitividad regional y reduciendo vulnerabilidades en sectores estratégicos.

Desde la capital estadounidense, Marcelo Ebrard confirmó que la reunión se extendió por más de una hora y que se abordaron los próximos pasos del T-MEC, en un contexto en el que la revisión del tratado se perfila como un momento clave para redefinir el rumbo del comercio en América del Norte.

La apertura de estas conversaciones marca un punto de inflexión en la evolución del T-MEC, a casi cinco años de su entrada en vigor, y anticipa un debate de alto impacto para las relaciones económicas entre México y Estados Unidos.