La inflación a los consumidores en México comenzó el 2026 con una ligera aceleración, de acuerdo con el más reciente reporte del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi). En la primera quincena del año, el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) registró un avance quincenal de 0.31%, lo que llevó la inflación anual a 3.77 por ciento.

Con este resultado, la inflación mostró un repunte frente al 3.66% observado en la última quincena de 2025, aunque permanece dentro del rango objetivo del Banco de México (Banxico), establecido en 3% +/- un punto porcentual. El dato confirma una aceleración moderada, en línea con el comportamiento estacional de los precios al inicio del año.

Menor presión de la esperada por el mercado

Si bien el mercado anticipaba un repunte inflacionario durante la llamada “cuesta de enero”, la magnitud fue menor a la prevista. Un sondeo de Reuters apuntaba a que los analistas esperaban una inflación anual de 3.86%, por encima del dato finalmente reportado por el Inegi.

Este desempeño sugiere que, pese a los ajustes habituales de comienzos de año, las presiones sobre los precios se han mantenido relativamente contenidas, reforzando la expectativa de estabilidad inflacionaria para los próximos meses.

Aumentos salariales e impuestos presionan precios

El inicio de 2026 estuvo marcado por el incremento al salario mínimo, así como por la actualización del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS), que se aplica a productos como refrescos y tabacos. Estos ajustes se reflejaron en incrementos de precios en dichos bienes, contribuyendo al repunte quincenal del INPC.

No obstante, especialistas señalan que estos factores ya estaban descontados por el mercado, lo que ayudó a evitar un desanclaje de las expectativas inflacionarias.

Perspectiva para 2026

La inflación en México se ha mantenido dentro del rango objetivo de Banxico desde la primera mitad de julio del año pasado, y las previsiones apuntan a que continuará así durante todo 2026. Este escenario ofrece un margen de maniobra para la política monetaria, en un contexto donde el banco central busca consolidar la convergencia inflacionaria sin afectar el crecimiento económico.

El comportamiento de los precios en las próximas quincenas será clave para evaluar el impacto acumulado de los ajustes fiscales y salariales, así como la evolución de factores externos que puedan incidir en la inflación.