La Alianza de Tranviarios de México (ATM) mantiene firme su postura de estallar la huelga en el Sistema de Transportes Eléctricos de la Ciudad de México (STE-CDMX) ante la falta de una propuesta salarial formal, lo que coloca en riesgo la operación de servicios clave como Trolebús, Tren Ligero y Cablebús, utilizados diariamente por cientos de miles de personas en la capital del país.

Al cumplirse el plazo límite para evitar el cese de labores, el conflicto laboral se concentra en dos frentes principales: la posible instalación de mesas de trabajo con autoridades del Gobierno de la Ciudad de México, tras un reciente acercamiento con la Secretaría de Movilidad, y la libertad de la base trabajadora para definir el rumbo del movimiento sindical.

El dirigente de la ATM, Gerardo Martínez Hernández, ratificó que la huelga sigue en pie y aseguró que los entre 2,600 y 2,700 trabajadores tranviarios se mantienen unidos en torno a sus demandas. Subrayó que la Asamblea sindical es la máxima autoridad y será la encargada de avalar cualquier acuerdo con la empresa, mediante un proceso que contempla al menos dos consultas y votaciones, con el objetivo de garantizar transparencia y consenso democrático.

Entre las principales exigencias del gremio destaca un incremento salarial del 10% adicional al aumento federal, argumentando que los tabuladores salariales han quedado rebasados por los recientes incrementos al salario mínimo, lo que ha eliminado la diferencia entre niveles y categorías laborales dentro del STE-CDMX.

Además del tema salarial, la ATM mantiene su demanda de transparencia y claridad en el manejo de la información interna, al considerar que el acceso a datos certeros es fundamental para la defensa de sus derechos laborales. Este punto se engloba en su llamado al “cumplimiento en el uso de informes”, una exigencia que, aseguran, busca fortalecer la rendición de cuentas y las condiciones de trabajo.

De no alcanzarse acuerdos en las próximas horas, la huelga en el Sistema de Transportes Eléctricos de la CDMX podría impactar de manera significativa la movilidad urbana, en un momento clave para la operación diaria del transporte público en la capital.