El columnista Ignacio García, en su texto El papel de Bobby en el tren Interoceánico publicado ayer, destacó que a más de dos años de su inauguración, el Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, una de las obras emblemáticas del sexenio de Andrés Manuel López Obrador, volvió al centro del debate público tras el descarrilamiento ocurrido en Oaxaca, que dejó un saldo de 13 personas fallecidas. El siniestro reavivó cuestionamientos sobre la planeación, supervisión y operación del proyecto, así como sobre la participación de Gonzalo López Beltrán, hijo del expresidente, como asesor honorífico.
El Tren Interoceánico fue inaugurado con el objetivo de conectar los océanos Pacífico y Atlántico y detonar el desarrollo económico del sureste del país. López Obrador aseguró en su momento que el proyecto representaba la recuperación del sector ferroviario nacional, abandonado desde 1995. Sin embargo, el reciente accidente ha puesto bajo escrutinio las decisiones tomadas durante su construcción y puesta en marcha.
Asesoría honorífica y falta de experiencia técnica
El propio expresidente reconoció públicamente que su hijo, conocido como “Bobby” López Beltrán, participó como asesor honorífico del Tren Interoceánico, aunque sostuvo que no recibió remuneración alguna ni ocuparía cargos en el gobierno federal. Tras la victoria electoral de Claudia Sheinbaum en julio de 2024, Bobby López Beltrán incluso acudió a visitar a la entonces presidenta electa.
No obstante, especialistas en infraestructura ferroviaria han señalado que carecía de formación académica y experiencia técnica para desempeñar funciones de revisión en una obra de tal magnitud. A ello se suman críticas a la decisión de asignar la operación y supervisión del proyecto a la Secretaría de Marina (Semar), una dependencia sin antecedentes en la gestión de infraestructura ferroviaria civil.
Militarización de megaproyectos
Durante el sexenio pasado, López Obrador otorgó facultades extraordinarias a la Semar y a la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), encargándolas de la construcción y administración de las principales megaobras del gobierno federal, como el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA), el Tren Maya, la refinería Dos Bocas y el propio Tren Interoceánico.
Estas decisiones implicaron el desplazamiento de dependencias civiles especializadas, como la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transporte (SICT), incluso en áreas estratégicas como las aduanas. El objetivo, según el expresidente, era acelerar los proyectos y reducir costos, aunque los resultados han sido ampliamente cuestionados.
Fallas, impactos ambientales y cuestionamientos financieros
El antecedente del Tren Maya, inaugurado en diciembre de 2023, también ha sido citado en el debate. La obra enfrentó resistencia social, señalamientos por ecocidio, descarrilamientos menores, suspensiones de servicio y una demanda inferior a la proyectada, lo que ha generado dudas sobre su viabilidad como sistema de transporte seguro y eficiente.
En el caso del Tren Interoceánico, además de los problemas operativos, han surgido señalamientos sobre irregularidades financieras y presuntos sobornos relacionados con la colocación de balastro, material indispensable para las vías férreas. Audios filtrados en el pasado involucraron a empresarios vinculados a la obra, quienes habrían mantenido cercanía con Bobby López Beltrán.
Nepotismo y contradicciones del discurso oficial
Durante su mandato, López Obrador defendió reiteradamente a sus hijos frente a señalamientos de conflicto de interés. Sin embargo, casos como el de la llamada “casa gris”, habitada por José Ramón López Beltrán en Houston y vinculada a un directivo de Baker Hughes, proveedor clave de Pemex, alimentaron la percepción de contradicciones con el discurso de austeridad y justa medianía promovido por el expresidente.
El pasado domingo, tras el accidente en Oaxaca, el Tren Interoceánico enfrenta no sólo una revisión técnica y de seguridad, sino también un renovado cuestionamiento político sobre la planeación, ejecución y supervisión de las megaobras del sexenio anterior, así como sobre la responsabilidad de quienes participaron en su desarrollo.
Para leer la columna completa, ir al siguiente enlace: https://hidalgo.periodicocentral.mx/opinion/el-otro-debate/el-papel-de-bobby-en-el-tren-interoceanico/66507/















