El papa León XIV llamó este jueves a la justicia, la paz y la estabilidad en Medio Oriente, así como a un diálogo sincero para poner fin a la guerra en Ucrania, durante su primer mensaje de Navidad como pontífice, previo a la tradicional bendición Urbi et Orbi desde el Vaticano.
Desde el balcón central de la Basílica de San Pedro, ante miles de fieles congregados en la plaza pese a la lluvia, Robert Prevost —nombre secular del papa León XIV— afirmó que “cada uno de nosotros puede y debe hacer lo que le corresponde para rechazar el odio, la violencia y la confrontación”, y subrayó la necesidad de promover el diálogo, la reconciliación y la paz a nivel global.
En su mensaje navideño, el pontífice de origen estadounidense y peruano expresó un saludo especial a los cristianos que viven en Medio Oriente, particularmente en el Líbano, país que visitó recientemente. “He escuchado sus temores y conozco bien su sentimiento de impotencia ante dinámicas de poder que los superan”, señaló, antes de elevar una plegaria para que haya justicia, paz y estabilidad en el Líbano, Palestina, Israel y Siria.
El papa León XIV también exhortó a encontrar el valor para dialogar de manera directa, sincera y respetuosa, como único camino para alcanzar la paz en Ucrania, conflicto que sigue generando graves consecuencias humanitarias. En ese sentido, reiteró que la solución a las guerras no puede venir de la confrontación, sino del entendimiento y la voluntad política.
Durante su discurso, el pontífice dirigió un mensaje a los líderes políticos de América Latina, a quienes pidió priorizar el diálogo y el bien común por encima de las exclusiones ideológicas y partidistas. “Que el Niño Jesús inspire a quienes tienen responsabilidades políticas a dar espacio al diálogo y no a la polarización”, expresó.
Al reflexionar sobre el significado de la Navidad, León XIV recordó a los refugiados y migrantes que cruzan el Mediterráneo o recorren el continente americano, y destacó que Jesús “asume nuestra fragilidad y se identifica con quienes sufren”. Añadió que el mundo puede cambiar si las personas reconocen sus propias faltas, practican la solidaridad y se ponen en el lugar de los más débiles y oprimidos.
Con este mensaje, el papa León XIV marcó el tono de su pontificado, centrado en la paz, el diálogo internacional, la justicia social y la defensa de los más vulnerables, en un contexto global marcado por conflictos armados y crisis humanitarias.















