China elevó este lunes la tensión comercial con la Unión Europea al anunciar la imposición de aranceles temporales a productos lácteos europeos, una medida que Bruselas calificó de “injustificada” y que se suma a una serie de represalias cruzadas entre ambas potencias económicas.

De acuerdo con un comunicado del Ministerio de Comercio de China, los llamados depósitos arancelarios, que van del 21.9% al 42.7%, entrarán en vigor a partir de este martes y afectarán a diversos productos, entre ellos queso fresco y procesado, cuajada, queso azul, así como ciertos tipos de leche y cremas provenientes de la Unión Europea.

Investigación por presuntas subvenciones

Las autoridades chinas explicaron que esta decisión se deriva de una investigación iniciada en agosto de 2024 sobre presuntas subvenciones a los productos lácteos europeos. La indagatoria comenzó tras una solicitud formal de la Asociación de la Industria Láctea de China y se prevé que concluya en febrero próximo.

Mientras dure el proceso, Pekín aplicará los aranceles provisionales como medida preventiva para proteger a su industria nacional, según el comunicado oficial.

Escalada en la disputa China-UE

La medida se enmarca en un contexto de crecientes tensiones comerciales entre China y la Unión Europea, que se intensificaron en 2023 cuando la Comisión Europea abrió una investigación antisubsidios contra los vehículos eléctricos fabricados en China, al considerar que recibían apoyos estatales que distorsionaban la competencia.

En respuesta, China lanzó investigaciones sobre las importaciones europeas de brandy, carne de cerdo y productos lácteos, acciones que Bruselas ha interpretado como represalias directas por el caso de los autos eléctricos.

Impacto en el comercio internacional

Analistas advierten que la imposición de estos aranceles podría afectar las cadenas de suministro, encarecer productos y profundizar la confrontación comercial entre dos de los mayores bloques económicos del mundo. La Unión Europea, por su parte, ha reiterado su disposición al diálogo, aunque no descarta recurrir a mecanismos de la Organización Mundial del Comercio (OMC) si considera que las medidas chinas violan las normas internacionales.

Con este nuevo episodio, la relación comercial entre China y la UE enfrenta un escenario cada vez más complejo, marcado por disputas sectoriales y un entorno global de mayor proteccionismo.