La tensión geopolítica en América Latina volvió a escalar luego de que el senador republicano Lindsey Graham reconociera públicamente que Estados Unidos podría ampliar su ofensiva militar en el Caribe y el Pacífico, incluyendo posibles ataques terrestres en territorio venezolano, e incluso a través de Colombia.
En una entrevista concedida al programa Face the Nation de CBS, Graham aseguró haber discutido directamente con el presidente Donald Trump sobre la “posibilidad real” de ejecutar operaciones terrestres como parte del plan de Washington para combatir el narcotráfico transnacional.
“El presidente Trump ha tomado la decisión de que Maduro es un narcotraficante acusado, que es hora de que se vaya, que Venezuela y Colombia han sido refugios seguros para los narcoterroristas durante demasiado tiempo”, declaró Graham.
El legislador agregó que el mandatario estadounidense le comunicó su intención de informar al Congreso sobre futuras operaciones militares potenciales contra Venezuela y Colombia, una vez concluya su gira por Asia.
Ofensiva militar en aumento
La administración Trump ha incrementado en las últimas semanas los ataques aéreos contra embarcaciones venezolanas y colombianas, bajo el argumento de que estarían relacionadas con el tráfico de drogas y con organizaciones criminales.
El propio Trump afirmó el pasado 23 de octubre que los “ataques terrestres serán los próximos”, sugiriendo una nueva fase de intervención directa. Según el mandatario, las acciones militares ya han reducido en 95% el flujo marítimo de drogas hacia Estados Unidos, aunque no presentó pruebas concretas que respalden la afirmación.
Rechazo desde Colombia y escepticismo internacional
El presidente colombiano Gustavo Petro rechazó contundentemente cualquier posibilidad de que su país sirva como base o punto de tránsito para una incursión militar en Venezuela.
Petro reiteró su compromiso con “una solución diplomática y regional” al conflicto, enfatizando que “Colombia no será plataforma de guerra”.
Mientras tanto, miembros del Congreso estadounidense han advertido que no se ha entregado evidencia suficiente que demuestre que las embarcaciones atacadas efectivamente transportaban drogas, lo que genera dudas sobre la legalidad y legitimidad de la operación.
















