• Escrita por: Julio Ríos.
  • X: @julio_rios.

Los viajes de distinguidos morenistas al extranjero, han provocado debates acalorados en redes sociales. Y en ese sentido hay una frase que me llama mucho la atencion. Cuando se comparan los excesos de la derecha, con los de la izquierda, palabras más, palabras menos, hay quien dice: “Pero los anteriores (calderonistas o peñistas) no presumían de ser puros”.

Si profundizamos un poco en la reflexión, el motivo es que la izquierda, históricamente, ha sido más vulnerable a estos embates porque se le exige una pureza moral que rara vez se demanda a otros actores de la derecha, que hasta han rayado en el cinismo.

Por eso tiene razón la presidenta Claudia Sheinbaum al exigir que sus correligionarios se comporten con sobriedad. En el ejercicio del poder, la austeridad es una virtud republicana. Incluso Max Weber, sostenía que debe ser parte del ethos del servidor público.

En contextos donde los gobiernos se erigen sobre promesas de cambiar la vida pública radicalmente, como el caso de la Cuarta Transformación en México, la austeridad se convierte en un símbolo de congruencia entre el discurso y la acción.

No es casual que Claudia Sheinbaum insista en que “la austeridad no es solo un discurso, es una forma de gobernar”. En tiempos de polarización, la coherencia ética es más valiosa que cualquier logro administrativo.

El caso del viaje de Andrés López Beltrán a Japón ha sido utilizado por la oposición —y por algunos sectores internos de Morena— como una oportunidad para golpear no solo al personaje, sino al movimiento entero. Pero también hay que decir que la crítica legítima se diluye cuando se exagera o se manipula, y eso termina por debilitar la calidad del escrutinio democrático. Sobre todo cuando tenemos una oposición que carece de profundidad intelectual y solamente opera a través de memes y vociferaciones.

Sí. Como hijo del fundador de Morena, Andy López Beltrán debería entender que su conducta no solo lo representa a él, sino que proyecta sobre todo el movimiento. En política, como diría Hannah Arendt, la esfera pública es el espacio donde los actos adquieren sentido. Un viaje puede ser privado, pero sus implicaciones son públicas cuando se trata de figuras cercanas al poder.

Por otro lado, no puede ignorarse que dentro de Morena hay tensiones que se manifiestan en lo que algunos columnistas llaman “fuego amigo”. La revelación de excesos no siempre proviene de la oposición tradicional, sino de corrientes internas que buscan reposicionarse y por eso se han deslizado suspicacias sobre un posible fuego amigo. El caso de Ricardo Monreal en Madrid es otro ejemplo de cómo los lujos pueden convertirse en munición política. En este contexto, la austeridad no solo es una exigencia ética, sino también una estrategia de supervivencia política.

La presidenta Sheinbaum ha optado por no entrar en confrontaciones personales, lo cual es prudente. Pero su llamado a cuidar la credibilidad del movimiento es más que pertinente.

En tiempos donde la confianza en las instituciones está en juego, cada acto cuenta. La izquierda no puede permitirse incoherencias, porque su fuerza radica en la esperanza que genera, no en el poder que acumula.

Y en ese sentido, deberían de investigarse otros casos que me parecen más graves, como los escándalos de corrupción en varios funcionarios o legisladores, que según algunos medios de comunicación hoy presumen departamentos de lujo y colecciones de relojes de alta gama. O lo que pasó en Tabasco durante el anterior sexenio, con funcionarios hoy perseguidos por sus presuntos nexos con actividades ilícitas. Por citar solo dos ejemplos.

La austeridad debe ser entendida como una práctica constante, no como una pose ocasional. Pero también debe protegerse de la manipulación y del oportunismo de los rivales políticos que obviamente no van a perdonar la oportunidad de subirse al golpeteo.

Andrés López Beltrán y otros actores cercanos al poder deben recordar que en política, la percepción es tan importante como la realidad. Y que hoy lo mas importante es cuidar el movimiento de transformación del país. Y eso implica, ante todo, cuidar la congruencia.