El mundo católico continúa en espera. La primera ronda de votaciones del cónclave para elegir al nuevo Papa concluyó este miércoles sin éxito. A las 21:01 horas locales (13:01 tiempo de México), una fumata negra emergió de la chimenea instalada sobre la Capilla Sixtina, señal inequívoca de que aún no hay consenso entre los cardenales electores.

El resultado fue observado con expectación por más de 30 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro, según reportes de la policía romana. La votación comenzó a las 17:46 (hora local) y se extendió por más de tres horas, lo que generó impaciencia entre fieles, turistas y medios de comunicación, quienes aguardaban ansiosos una posible fumata blanca que indicara la elección del nuevo Pontífice.

El cónclave continúa: cuatro votaciones previstas para el jueves

Este jueves, los 133 cardenales electores, todos menores de 80 años y muchos de ellos designados por el Papa emérito Jorge Mario Bergoglio, reanudarán el proceso con cuatro rondas de votación: dos en la mañana y dos por la tarde. Para elegir al nuevo Papa se requieren al menos 89 votos, lo que representa dos tercios del total.

Los cardenales se encuentran completamente aislados del mundo exterior desde el inicio del cónclave. No tienen acceso a teléfonos, internet, televisión ni prensa. Residen en la Casa Santa Marta y se trasladan a la Capilla Sixtina para emitir su voto “en presencia de Dios”, frente a los frescos de Miguel Ángel y bajo un riguroso silencio ceremonial.

Un ritual milenario bajo vigilancia divina

Durante la votación, cada purpurado escribe el nombre del candidato en una tarjeta especial, la dobla y la lleva personalmente al altar, pronunciando solemnemente:

“Pongo por testigo a Cristo Señor, que me juzgará, de que mi voto es dado a aquel que, según Dios, creo que debe ser elegido.”

Posteriormente, los votos son contados por tres escrutadores previamente sorteados entre los propios cardenales. En caso de que ningún nombre alcance los dos tercios necesarios, los votos se queman junto con productos químicos que generan el característico humo negro.

Expectativa mundial por el nuevo liderazgo de la Iglesia

El cónclave ha despertado gran interés global, ya que el nuevo Papa deberá enfrentar desafíos contemporáneos como las reformas internas del Vaticano, la pérdida de feligreses en algunas regiones del mundo, y el papel de la Iglesia en temas sociales, ambientales y tecnológicos.

La próxima señal de humo está prevista para la mañana del jueves. Si vuelve a ser negra, la espera continuará; si es blanca, el mundo sabrá que “Habemus Papam”.