Keir Starmer, el primer ministro de Reino Unido, instó ayer (domingo 2 de marzo) a sus homólogos europeos a respaldar plenamente a Ucrania y reforzar sus fronteras mientras explicaba un plan para poner fin a la guerra entre dicho país y Rusia.

“Cada nación debe contribuir a eso de la mejor manera que pueda, aportando diferentes capacidades y apoyo, pero todas asumiendo la responsabilidad de actuar, todas incrementando su propia parte de la carga”, destacó.

La exhortación a Starmer a 18 colegas gobernantes de que necesitan hacer un trabajo más pesado por su propia seguridad llegó dos días después de que el respaldo de Estados Unidos a Ucrania este en riesgo, ya que el presidente Donald Trump arremetió contra el mandatario ucraniano Volodímir Zelenski y le expresó de forma pública que él no estaba lo suficientemente agradecido por el apoyo que recibió desde Washington.

La reunión entre Trump, funcionarios de su gobierno y el presidente de Ucrania estuvo muy fuerte, especialmente por la extraordinaria reprimenda a Zelenski en la Casa Blanca, que difundida en vivo por televisión. Starmer aprovechó la oportunidad como parte de sus empeños más amplios por cerrar la brecha entre Estados Unidos y Europa, e intentar salvar lo que parecía ser el comienzo de un proceso de paz antes de la disputa.

El británico destacó que había trabajado con Francia y Ucrania en un plan encaminado a poner fin a la guerra, y que el grupo de gobernantes —en su mayor parte de Europa— habían acordado cuatro detalles.

Los pasos hacia la paz serían:

  • Continuar la presión económica sobre Rusia con el fin de fortalecer la posición de Ucrania.
  • Mantener la ayuda para el territorio ucraniano.
  • Asegurarse de que el Gobierno ucraniano esté en la mesa de negociaciones y que cualquier acuerdo de paz garantice el respeto a su soberanía y su seguridad.
  • Seguir proporcionándole armas a Kiev con el fin de disuadir futuras invasiones.