No es necesario hacer una encuesta metodológica para calcular en qué porcentaje ha bajado la aplicación de las medidas de contención y prevención del coronavirus en el estado.
Para el doctor Jorge Hernández Bello, coordinador de Posgrados del Centro Universitario de Ciencias de la Salud de la Universidad de Guadalajara, e integrante de la Sala de Situación en COVID19, ese porcentaje podría alcanzar más del 40 por ciento.
“Nos hemos dado cuenta como se han relajado las medidas en las últimas semanas, en los últimos meses. En la cual si ya sales a la calle puedes ver varias personas que ya no usan cubre boca, más del 40 por ciento ya no están usando estas medidas”, lamentó.
Este relajamiento en las medidas de prevención no son nuevas. Tan así que desde hace varias semanas el estado ha registrado un repunte constante en la cantidad de casos positivos así como de fallecimientos.
Por eso, previendo un escenario catastrófico, el domingo, el gobernador Enrique Alfaro anunció la posible implementación del Botón de emergencia que contemplaría restricciones a las actividades no esenciales, así como la aplicación de horarios de cierre para establecimientos, y la prohibición de apertura a bares y casinos.
El investigador, señala que si se llegara a presionar dicho botón de emergencia, de acatarse sí se “estaría frenando este aceleramiento que se visualiza nuevamente en el número de casos”.
Y es que incluso los comercios han dejado de aplicar los filtros sanitarios, y los centros de recreación ya no respetan la sana distancia.
“Los giros comerciales también han aflojado los filtros sanitarios, podemos ver tapetes sin soluciones sanitizantes, que empiezan a tomar temperatura en el brazo, cuando eso no es lo correcto, porque dificilmente puede detectar a alguien con fiebre. Y bueno, todas estas medidas recreativas que las personas en los últimos días y en las últimas semanas, han tomado nuevamente como parte de la rutina los fines de semana en los que ya se ven abarrotados, los espacios recreativos, incluso Chapala, Puerto Vallarta, y todos estos sitios y centro comerciales abarrotados, haciendo las personas filas para su ingreso”.
Puede ser en parte por que el confinamiento a nadie nos gusta. Ya las personas están cansadas de permanecer tanto tiempo en casa.
“Todos estamos enfadados, frustrados con esta situación, pero así nos vamos a llevar muchísimo tiempo si seguimos con este comportamiento”, declaró.
Pero tampoco ayuda la creencia de que a la población joven es a la que menos afecta el COVID19, pues pensando que no tienen un riesgo inminente de desarrollar una enfermedad grave, son quienes no obedecen estas medidas y terminan afectando a sus familiares en casa, llevando la infección, y afectando a quienes si tienen un riesgo importante de comorbilidades, señaló el académico.
Invitó a invertir de nuevo en una campaña de concientización que refuerce la narrativa de la razón social y solidaridad para que nos vaya bien a todos.
















