Por Víctor Saavedra

@GeopoliticusVic

El domingo 15 de marzo había en México 53 casos confirmados de personas que estaban contagiadas por el Covid-19; para el lunes 16 de marzo, de acuerdo al corte que a las 13:00 horas hizo la Secretaría de Salud, en el país había 82 personas diagnosticadas con el virus. Este martes seguramente tendremos más de un centenar de personas enfermas.

Más allá de las múltiples causas y consecuencias que el paso de esta pandemia dejará en el mundo y en nuestro país, hay algunos hechos que revelan mucho de nuestro actuar como sociedad y en lo individual, ante una amenaza que se cierne tangible en nuestras vidas y que nos coloca de frente ante discursos y posturas que son sencillas desde el mundo de la teoría y las ideas. Pondré algunos ejemplos:

  1. Las sociedades occidentales hemos avanzado culturalmente hacia la aceptación de lo diverso, de la inclusión y de nuevas formas de lo social, no obstante, en un escenario como el actual, hay un repliegue hacia el instinto de conservación básico en el individuo, que privilegia su bienestar y el de los suyos frente a los hipotéticos beneficios sociales que conllevan las acciones colectivas, como el no acaparar productos de manera irracional, que no necesariamente se utilizarán o servirán para el fin esperado (papel higiénico como el ejemplo más claro) sin contar con los cubrebocas.
  2. Entre los grupos a los cuales se les ha prestado especial atención a nivel jurídico, de política pública y social, son las niñas, niños y adolescentes, no obstante, ante la decisión adoptada por múltiples gobiernos, de suspender clases en los niveles de educación básica, una pregunta común entre grupos de padres y madres es ¿qué voy a hacer con mis hijos? cuestionamiento que incluye la literalidad de la duda con el qué actividades se pueden desarrollar en casa durante una cuarentena, seguida de la angustia acerca de cómo cumplir con el horario laboral si se está en el escenario de que menores de edad no se pueden quedar solos en casa y probablemente el lugar de trabajo no sea un ambiente seguro, e higiénico para niñas y niños.
  3. En conversaciones en redes sociales y presenciales, el discurso se dirige casi de manera automática al lugar común de que son las mujeres las que deben estar con los niños, lo cual traslada una responsabilidad compartida -como ha ido permeando socialmente- de padres y madres, hacia el discurso tradicional de custodia automática a cargo de mujeres.
  4. Y quizá una de las tensiones que más quedan expuestas en estos momentos, es aquella que se da entre quienes consideran que lo social debe subordinarse ante lo privado en el ámbito de la economía y que el Estado se debe reducir a su mínima expresión, para que la mano del mercado distribuya con la justicia que lo humano no puede hacerlo, sólo que esa mano “invisible” como la denominó Adam Smith, no es percibida por quien tiene un empleo sin seguridad social, ni por quien se autoemplea y que depende de salir a vender o trabajar para recibir una remuneración -como ejemplos más tangibles están servicios como Uber y Didi, tanto en transporte como en traslado de alimentos- y tampoco sienten esa mano “justa” del mercado, los empresarios que quizá no tienen capacidad de pagar a sus empleados si no hay actividad económica: restauranteros, hoteleros, etc.

Una vez que la ola del tsunami llamado Covid-19 retroceda, quedará mucho que aprender para evitar que la siguiente calamidad multiplique el sufrimiento de sociedades e individuos en todo el mundo, por no haber reconocido lo evidente: las tensiones y contradicciones reveladas cuando nos vemos enfrentados a situaciones extraordinarias, que únicamente pueden ser enfrentadas de manera exitosa, con trabajo colectivo, coordinado y solidario.

La alternativa se sintetiza en aquella máxima que reza: “Nos salvamos juntos o nos hundimos por separado”

Agradezco al Mtro. Julio Ríos por la invitación a formar parte de RumboMX y les invito el siguiente martes a Liminalidades.

 

Víctor Manuel Saavedra Salazar es Sociólogo y Maestro en Relaciones Internacionales