Históricamente se ha debatido sobre la utilidad que tienen los informes de gobierno o de actividades de quienes ejercen el gobierno o una función pública. Se dice que son ejercicios aburridos y acartonados que solamente sirven para darle un poco de brillo al personaje que “informa”, o que son ejercicios que en realidad no abonan en nada a la vida pública, porque terminan siendo un rosario de números alegres y poca autocrítica.

A pesar de estos cuestionamientos, los informes de gobierno han sido pequeños momentos de gloria para los alcaldes, gobernadores o presidentes que ejercen este “derecho” u “obligación”, según el cristal con el que se mire y cuyos formatos incluso han ido cambiando para tratar de hacerlos más interesantes y llevaderos, al grado de que algunos personajes han utilizado herramientas al estilo Steve Jobs cuando presentaba algún nuevo dispositivo de su empresa “Apple”.

Sin embargo, en el caso de Jalisco, los alcaldes que estarán rindiendo sus informes en los próximos días, no están precisamente muy emocionados por estos ejercicios. “¿Qué vamos a informar?, se pregunta un alcalde, mientras otro señala: poco hemos podido hacer porque el dinero nomás no llega.

Evidentemente todos los alcaldes podrán informar algo: una calle nueva o remodelada, le rehabilitación de algún parque, el embellecimiento de alguna zona de su municipio o algún logro en la administración como el ahorro de dinero, el pago de alguna deuda o el manejo eficiente del erario, pero… Lejos quedaron aquellos informes donde eran insuficientes dos horas para informar la gran cantidad de obra pública que se había hecho y de logros en distintas áreas como el desarrollo rural, el desarrollo social, el desarrollo económico a través de grandes inversiones o la transformación de los municipios gracias a la Federación, el Estado y los recursos propios.

Hoy, los alcaldes tendrán que sacarle el mayor brillo posible a una que otra obra y hablar más de lo que se podría lograr en el futuro y aprovechar para tirarle tierra a las administraciones pasadas si es que fueron de otro color. Con los recortes del gobierno federal a las participaciones y la concentración de recursos del Estado para obras prioritarias, los municipios están sufriendo escases de obra pública y, por lo tanto, están carentes de cosas para presumir en el primer informe de sus gobiernos.

A eso sumémosle que la inseguridad anda por niveles históricos y en el caso de los gobiernos de Movimiento Ciudadano, agregar que el gobernador Enrique Alfaro tiene un desgaste importante en este momento porque está asumiendo costos por decisiones que se dispuso a tomar para sentar lo que considera las bases para su proyecto, y para lo cuál se dio un año y medio de plazo.

Si el informe de gobierno resulta ser un reto para no aburrir al respetable, ahora la creatividad de los alcaldes deberá florecer para maximizar lo que se hizo y minimizar lo que no se ha logrado.