Ayer hubo un primer debate entre los muchísimos aspirantes a la nominación demócrata y hoy habrá otro entre los llamados punteros donde aparecerá el ex vicepresidente Joe Biden.

Sin duda, en estos ejercicios que son transmitidos a nivel nacional e internacional el gran tema es la migración, como será tema central de la campaña de 2020, tema central de Donal Trump y cómo ha sido el tema más importante de México en los últimos meses y seguirá siendo, porque lo que vemos es una catástrofe humanitaria con ciudadanos de países centroamericanos como El Salvador, Honduras y Guatemala y personas que provienen también de Venezuela, sin dejar de lado a miles de personas de otros países del mundo que quieren llegar a la unión americana a través de México.

Y no exagero cuando digo que es una catástrofe humanitaria, porque el acento lo hemos visto con la muerte de Óscar Martínez y su pequeña hija Valeria, una imagen desgarradora que simboliza la tragedia de los migrantes, porque no son las primeras personas y lamentablemente no serán las últimas en morir ahogadas en el peligroso e impredecible Río Bravo, pero lo que esa imagen transmite es un profundo dolor sobre cómo se pierden vidas de personas que buscan salir de un entorno de miseria que a nadie le está importando.

Los discursos, esos malditos discursos de odio de Trump y las vergonzosas acciones del ejército mexicano o la Guardia Nacional mexicana fungiendo como el MURO DE Trump por el miedo que nos da la imposición arancelaria que puede dejar desempleo, sí, pero también tocar grandes intereses de los exportadores, ¿justifican estas tragedias representadas por Óscar y Valeria?

¿Cuántos puntos porcentuales de los aranceles vale la vida de una niña?, ¿cuántas felicitaciones de Trump o del Papa a México por su trabajo en contener la migración?

Nada, absolutamente nada debe justificar esta tragedia humanitaria, y de verdad deseo que esta imagen pueda cambiar las cosas pero lo veo difícil, incluso, veo la gran hipocresía de muchos en redes sociales que hacían comentarios xenófobos y que hoy se rasgan las vestiduras con la foto de Óscar y su hija y comparten los cartones que la retoman.

El problema de la migración no es sólo un tema de aranceles y elecciones en Estados Unidos, es un problema que pagan con su vida quienes buscan mejorarla, y nos estamos olvidando de lo que hay detrás: el hambre, la desesperación económica, la inseguridad, el abandono…

Y todo esto lo comento porque quiero llegar a una conclusión muy básica: antes de ser como Trump, o de apoyar ciegamente todo lo que hace o deja de hacer el Presidente López Obrador en la política migratoria, recordemos que nosotros tenemos a miles de migrantes en Estados Unidos, que nosotros hemos sido víctimas de esta misma persecución y que nosotros no somos como Trump, los mexicanos solíamos ser el refugio de los españoles en el Franquismo, de los argentinos en la dictadura y de los chilenos en tiempos de Pinochet, los mexicanos no somos Donald Trump, o al menos al menos eso me gustaría creer.